Lamentablemente, una de mis marcas favoritas tiene graves problemas. Como es natural, trabajando en un medio de comunicación, me tocará escribir algo acerca de ello.
Por razones editoriales no podré escribir como yo quisiera. De manera que aquí va la noticia según mi particular punto de vista.
¿El fin de Saab?
Para los puristas amantes de la marca, lo único que trajo General Motors fueron problemas. Colgándose de su herencia aeronáutica, terminaron construyendo las mismas berlinas que en otros mercados con otra etiqueta.
La historia de la marca escandinava tiene un origen particular: la segunda guerra mundial.
Mientras muchas marcas cayeron en desgracia en Europa, en Suecia, la corona decidió armarse. Le pidió a Volvo que trabajara armando tanques, y creó la Svenska Aeroplan Aktiebolaget, o Industria Sueca de Aeronáutica.
Bueno, la guerra pasó y la SAAB siguió produciendo aviones, varios de los cuales en su momento fueron los más rápidos del mundo. Pero la producción era insuficiente en comparación a la maquinaria, de modo que un grupo de 15 ingenieros aeronáutocos decidieron trabajar en un prototipo de auto para después de la guerra. El requisito que tenían era el costo: debía ser barato para venderse en Europa tras la devastación.
Entonces, usando la forma de un ala de avión cortada transversalmente, crearon el URSAAB, prototipo del que nacieron los modelos 92, 93, 95 y 96. Todos eran movidos por motores de dos tiempos, con sus respectivos problemas y beneficios: aunque el motor daba el doble de revoluciones por minuto que un motor de cuatro tiempos, no disponía de un sistema de lubricación específico. De duración menor, los motores de dos tiempos fueron reemplazados por bencineros de origen Ford, no sin antes ganar varias veces el Campeonato Mundial de Rally. De hecho, ganó el rally de Montecarlo dos veces seguidas, de la mano de Eric Carlson.
Los modelos de SAAB eran con tracción delantera (algo impensado para le época), poseían doble circuito de freno y un sistema de recirculación de aire caliente para el motor, pensado en el clima sueco.
Pasó el tiempo y nació el SAAB 900 y el 9000, berlinas más grandes y mas modernas. Se perdió la forma de gota que tenían los primeros modelos.
Después vinieron tiempos difíciles, y General Motors ofreció comprar un 40% de las acciones, comprmoetiéndose a comprar el resto en 10 años. En la década de los 90 se hizo la última transferencia, tomando el control de la marca.
A partir de ese momento, se desarrollaron los modelos 9-3 y 9-5. Durante años se trató de los únicos dos que se produjeron, siempre en Trollhattan. El dinero fluía y se desarrollaron otros modelos, como el 9-2 y el 9-7. Pero todos estaban basados en plataformas de GM. De hecho, el 9-5 para este año no es otro que el Opel Insignia con otra marca. Y naturalmente, hasta el día de hoy, se sigue aprovechando el argumento del origen aeronáutico de la marca, aunque poco y nada de ello quede.
A mi modo de ver, que General Motors haya apoyado a Saab cuando tuvo problemas fué fenomenal. Pero que finalmente por un asunto de economía de escala se usaran los mismos proyectos fue una estupidez.
Esperemos que algún grupo de accionistas financien un plan y retomen las características que hicieron de SAAB una marca adelantada para sus tiempos.